domingo, 7 de noviembre de 2010

Verlos, verme, verle, verte, verla, vernos.



Cuando lo veo, a veces,
aparece ella
cuando me veo a mí,
siempre le olvido,
a él, no a ella...
Como falsa memoria
y acudir a verla, es verlos
y mirarme es negarlo.



Jamás vino al corazón
sólo a los labios,
jamás se tuvo por pasión
sólo por cambios.
Y nadie tenía razón,
sólo eran pasos.



¡Qué hay de ti!
Tú y mis sueños anticipados.


Ningún pacto incumplido,
de nadie los sueños rotos,
de alguien el deseo caído,
de todos las viejas fotos.
Nuestro, lo reconstruido
y el real compromiso, de muy pocos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

no veas fantasmas,son mezquinos
escurridizos, casi nunca reales
no veas amores tampoco
no veas estrellas, constelaciones
quedate ciega y respira tranquila
oye lo que se tenga que oír
porque las ímagenes son prostitutas
de quien quiera comprar.

anonimo.

P.D : mierda ¡ que buen poema ¡

Arlen Jahoska. dijo...

http://arlenjahoska.blogspot.com/2010/11/ante-la-sonrisa-estatica-de-la-gioconda.html

Gustavo Calderón dijo...

Necesitaba venir a leerte, y ya lo hice. Gracias. Me calmas.

Brexa dijo...

Muy rico el ritmo, casi lo leí en voz alta, me gustó muchísimo... soy muy poco entendida en poemas pero si entiendo del corazón y tus poemas tienen algo especial que me cala hondo...

Muchos saludos, sigue escribiendo