martes, 28 de febrero de 2012

Pesadilla



Me gusta ser un sueño reprimido,
un sueño pesado, adivino, profundo,
o uno ligero, irreal, oscuro.
Un onírico deseo inconsciente,
para que un cerebro me olvide,
me sustituya y me visualice
dividida entre un dudar
y aprobar negando.
Un vicio mental que no avisa
y que visita visiones que no se han visto.
Un montón de significados omniscientes.
Trabajando en un servicio de musas quebradas y estériles
para un reparto de caricias platónicas bloqueadas sin oprimir.

3 comentarios:

Ale dijo...

La vida es sueño, decía Calderón...

Nirvana y Samsara son lo mismo... ese fue un iluminado.

Sueño o despertar, pero siempre con totalidad

Abrazo

Jorge Ampuero dijo...

A veces es mejor perdernos un poquito entre nuestros sueños para luego despertar y afrontar la vida con mayor fuerza. Certera poesía. Espero regresar.

Un abrazo...

Anónimo dijo...

Viva, en sueños
¡Viva¡ en sueños
Viva en sueños.

Viva en los míos
si le apetece.